Inauguración de majestuosa Casa de Oración de Mérida, Yucatán

Dedicada a la gloria de Dios por el Apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín Flores.

2010-01-15 - 02:01:00



El pasado domingo 10 de enero, el Apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín Flores, inauguró el templo que los fieles de la Iglesia de Mérida, Yucatán construyeron con liberalidad, esfuerzo y sacrificio. En su mensaje, invitó a los hermanos a tener en sumo respeto el santuario material, pero más aún a cuidar el templo del Espíritu de Dios, que es nuestro cuerpo.

 


“En el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo, la economía vuestra vengo a inaugurar esta Casa de Oración. Yo veo lo hermoso que está, lo grandioso que se ve, y no pienso en la casa, pienso en ustedes; cuántas lágrimas, cuánto esfuerzo, cuánto dolor, cuánto aliento hubo en vosotros”; fueron las palabras que externó el Apóstol de Jesucristo antes de ingresar al inmueble y develar la placa inaugural.

 


Después, en su oración, manifestó que cuando las almas se acercaran con humildad y sinceridad a Dios, serían escuchadas; expresó también que si las personas ajenas a la iglesia acudían con una necesidad al templo, también serían escuchadas por Dios, y sus necesidades serían atendidas.

 


Hizo alusión a que, más que el templo material, que debe tenerse en sumo respeto, existe otro templo, el espiritual, que lo forma el hermano y la hermana que han sido abarcados en la misericordia de Dios para conocer y vivir en la doctrina cristiana.
Expresó que cada hermano que recibe la doctrina y baja a las aguas del bautismo, es también dedicado a la gloria de Dios, para que allí, en ese cuerpo, more el espíritu divino; por esta razón invitó a los fieles de la iglesia a permanecer en la sana doctrina, que es infinitamente superior a las enseñanzas de los hombres.

 


No es propio –dijo- que una persona acuda a una casa ajena y haga allí las actividades que realiza en su propia casa, ya que si hace algo inadecuado, puede causar la molestia del dueño del hogar y ser expulsado; dijo que así se debe considerar la casa de Dios, “no es nuestra, es de Dios”.  

 


El templo material, señaló, puede ser destruido con una barra o con artefactos químicos; sin embargo, hay que cuidarnos de los que quieren destruir el templo espiritual: “cuando nosotros tengamos la enseñanza de nuestro Dios en menosprecio, cuando nosotros dejemos entrar herejías de hombres perversos, que quieran corromper nuestra sincera fidelidad a Cristo Jesús y nos traigan entendimientos humanos”, es ahí cuando estamos permitiendo que los hombres corrompan el templo espiritual.

 


 Y añadió: “Muchos predican a Cristo por contención, por envidia, porque quieren afligir al Apóstol. ¿Podrán venir esos espíritus malos a querer corromper  vuestra fe,  vuestra limpieza, vuestra comprensión espiritual, vuestra seguridad?”.

 


 Dijo también que en esos momentos en donde  hombres perversos, o la sabiduría humana y  los sufrimientos  quieran apartar al cristiano de Dios, es útil recordar el sentir del Apóstol Pablo “¿Quién me apartará del amor de Dios, que es en Cristo Jesús? ¿Quién me apartará? –y   empieza a enumerar- tribulaciones, angustias, persecuciones, hambres, desnudez, etcétera… Pero llega algo todavía más hermoso  y más grandioso: ¡ni lo alto, ni lo bajo, ni lo presente, ni lo por venir, ni ninguna cosa me apartará del amor de Dios que es en Cristo Jesús!”



El dato
Las tres cosas que destruyen el templo espiritual son los hombres perversos, la sabiduría humana y los sufrimientos.

Mérida, Yucatán

Domingo 10 de enero de 2010

Inauguración de casa de oración

Domingo 10 de enero de 2010

Inauguración de casa de oración

Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo
www.lldm.org / Sitio Web Oficial
Comunicación Social
2010